Enrique Molina / Camila O’Gorman

Fragmento de la novela lírica Una sombra donde sueña Camila O´Gorman, de Enrique Molina:

“El barco se puso en movimiento. La esperanza de escapar a sus perseguidores aumentaba. La costa se deslizó hacia atrás, algún rancho brillaba en la noche con una luz. Por las piernas de Camila corría un licor filtrado gota a gota a través de todas las estrellas de la vida animal, con el olor de caverna marina y algas de su propio sexo, olores genitales como la transfiguración del horizonte y el calor y la luna en una bocanada accesible al olfato la envolvían, arrojada lejos por el vendaval de su aliento, abandonada en paisajes cuyos bordes eran labios y lenguas, gemidos de deriva, palabras confusas, perdida en zonas anegadas en las que flotaban cuerpos y miembros entrelazados que tardaba siglos en reconocer, una pierna de hombre entre las suyas, una boca contra su cuello, una mano sobre uno de sus pechos. Emergía con lentitud, cada vez más lúcida, desde la profundidad de su cabellera, hasta las miradas ansiosas de la tripulación fijas en cada uno de sus estremecimientos, en las contracciones de su cuerpo sobre la estrecha cucheta, al hacer el amor.

Ella y Ladislao recorrían todos los estados de la materia, se tornaban impalpables, o adquirían el peso de las montañas, imposible a veces mover un dedo, un párpado, otras toda su piel vibraba eléctricamente, sometidos a la fatalidad del tiempo en sus venas humanas, agitados por la pasión, esa única justicia hecha al sueño y al terror de la sangre disputada por la muerte”.

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