Fragmento de Bailarina privada, de Daniel Muxica

no pequeñas escenas debí suponer más tiempos enormes para cada salto sobre mí, está siempre en el aire; pienso que renunciaré, que ya no la veré nunca, que ya no la oiré nunca, que ya no la tocaré nunca, que ya nunca tendré deseos

pero está ahí está ahí

luciendo el corazón desnudo entre los senos

Vísperas, de Jacobo Fijman

Toque de vísperas de fiesta.

Presentimientos.

Mi corazón es blanco de ternura.

¡Solemnidad!

Hablamos en voz baja.

Un árbol canta como un niño

piadoso

todo blanco de estrellas.

Mi corazón es blanco de ternura.

de El Himalaya o la moral de los pájaros, de Miguel Ángel Bustos (1970)

 

“[…]

-6-

No, yo no voy en este cuerpo que me lleva, ni toco en el agua un elemento que fluye y se estanca hasta morir. A quien ves, cuando me miras, es aquel rostro que te doy por miedo de jamás ver tu calavera que finge ojos verdes, húmedos lentos sobre tu boca que recita letanías entre incienso y campanas que están en mí. Oigo tu voz idéntica en vos, ajena a mi memoria que te quiere inmóvil. Si me siguieras, si llegaras a mi cristal. En su casa de Fulgores, ¿quién podía decir: yo, me siento el yo de mi rostro para vos? Estaría en vos y hablaría a aquel mi cuerpo que cree poseerme. Terrible si alguna de tus almas, huyendo de la eternidad que nos persigue en la infinita repetición, no sienta la ausencia, la ausencia del viento y el sonido caer en cuerpos imaginarios, muertos y errantes en la noche inmortal.

Si alguien me preguntara qué soy; porque ciertas sombras marean; le diría: no soy todo, ni nada, ni algo. Con mi cristal soy el planeta que te lleva por mares a tierras de oro y rapiña y el horizonte te lo doy yo.

{…}

 

De Bailarina privada, de Daniel Muxica

“Bailarina estelar”

 

Estrellarse debería ser en realidad chocar

en forma culminante con una estrella

no se cae hacia arriba

ningún alma viaja tan liviana

como para andar más desnuda que el aire.

 

(Liliana Guzmán, in memoriam)

Daniel Muxica