“Animales feroces” / Soledad Castresana

  Que los tigres y los leones no te dejaban dormir. Que no eran malos, que tenían frío y querían meterse en tu cama. Pero no había lugar para todos. No importa. Esas cosas pasan, te dije, mientras sacaba las sábanas rajadas y empujaba a los animales hacia la puerta.